EL blog de EMAT

Un café con… Daniel Seguel

Entrevista al Director Académico de Fundación CESI.

El pasado jueves 18 de junio tuvimos la Charla Autocuidado y Contención Emocional para Colegios EMAT, a cargo del sicólogo Daniel Seguel, aprovechamos la oportunidad de profundizar algunas aristas de estos mismos temas.

Daniel Seguel. Director Académico de Fundación CESI

Pregunta (P): En base a tu experiencia y a lo que has podido evidenciar a través de las charlas y el trabajo que están realizando en CESI, a nivel profesional, psicólogo y como Director Académico ¿Cómo evalúas la salud mental de los docentes en particular, y de las comunidades educativas en general?

Daniel Seguel (D): Puedo responder desde la subjetividad, ya que no cuento con los datos concretos de todas las comunidades pero en los diagnósticos que hemos podido hacer dentro de estas experiencias y del contacto que tenemos con los encargados de los colegios, la palabra que más se ha repetido es agobio; están con un profundo sentimiento de agobio personal y laboral, mucha ansiedad y en ese sentido podríamos hablar que hay un impacto importante en la salud mental de los docentes en estos momentos. No podría cuantificarlo en una magnitud específica pero evidentemente ha afectado. Hemos tenido profesores con algunos síntomas que son propios de cuadros de estrés agudo y hay una sensación de no creer en las capacidades para ofrecer los que ellos quieren ofrecer en este nuevo formato y eso tiene que ver con la falta de capacitación previa en plataformas digitales y en tecnologías. Ahí he visto dos erosiones porque por un lado está la propia erosión emocional del impacto que significa estar en cuarentena y el miedo que genera y por otro lado el impacto en la autopercepción de su propia valía como profesores. Estas afectan la motivación intrínseca que tienen con el rol de educadores; sentimientos de que no son tan buenos, que no alcanzan a dar todo lo que quisieran en estas nuevas plataformas. Pero creo que eso es un efecto no tan real; no es que se estén midiendo las capacidades de los docentes en cuánto a la expectativa si no que ellos no están acostumbrados a este mundo virtual donde efectivamente hay personas que no lo consideraban real y desde ahí se devalúan las estrategias virtuales.

P: El docente en estos momentos, tal como lo mencionas, tuvo que cambiar su modalidad y estrategias de enseñanza a una que es a distancia, donde existen exigencias, primero desde el MINEDUC en cuanto a la priorización curricular y en la práctica se enfrenta a la realidad: no todos sus estudiantes tienen los mismos recursos y existen problemáticas socioeconómicas dentro de las familias. En este sentido, ¿cómo pueden los profesores lidiar entre la exigencia académica y la realidad? ¿Cómo ayuda y acompaña si se afecta por igual o más con esta crisis? ¿Cuál es el balance? ¿Qué estrategias o herramientas emocionales debe buscar?

D: Es una pregunta compleja porque como bien dices hay una estructura que no depende del criterio de cada profesor y que tiene que ver con decisiones ministeriales, que muchas veces también no están tan cercanas a la realidad porque están en un ámbito de acción que es mayor. Nadie estaba preparado para un evento como este. Si bien hay una priorización, que va en la dirección correcta en la medida de quitar la presión de la cobertura completa de los objetivos cuantificables del aprendizaje, creo que no va a ser fundamental, por lo menos este año, el cumplimiento total de esa priorización, creo incluso que se va a flexibilizar y así lo deben estar entendiendo desde el Ministerio; es una propuesta ideal la que se plantea, que se logre no lo veo hoy día como el foco de atención; es cómo la meta, tratemos de hacerlo, de llegar a eso pero me surge un trabajo más interesante que es la manera de llegar a esos propósitos. El profesor debería tender a humanizar lo máximo posible los contenidos y a dejar 2 o 3 ideas claves por clase, no más, que sean aplicables en la cotidianeidad de los estudiantes, es decir, traspasar todo a una experiencia educativa más que al objetivo cuantificable. Ahora, esto puede ser criticable desde la medición pero que nos dice a nosotros, que la medición estándar es la medición necesaria ahora y ahí podríamos repensar esa medición, no porque esté diseñada de una forma, es la mejor. Se definió con ciertos criterios y hoy los criterios son otros. Un ejemplo, aprender a leer hoy día no debe ser alcanzar una velocidad en tantos meses,  hay que flexibilizar eso, que aprendan a leer solo un cuento de aquí al mes siguiente pero que le encuentren un sentido a la lectura y ese va a ser mi indicador, no que lo lean de corrido, ese no será mi objetivo, aunque alguno lo pueda lograr. Creo que ahí vamos a jugar el partido y me imagino que los profesores van a decir si lo encuentran aceptable o no, los OA que el MINEDUC proponga. Imagino, por lo que conozco de las personas del ministerio, que la flexibilidad ya está aceptada, que no va a haber una persecución de objetivos irreales, y que solo se marcó una cancha ideal, en la medida de lo posible. Creo que la priorización será para el próximo año, ya que este año aceptamos que va a ser complicado y no nos vamos a poner la soga al cuello pero el próximo va a existir la necesidad de recuperar y de avanzar con la rapidez que veníamos y ahí se van a presentar la oportunidad de repensar para dónde va la educación, cuáles son las capacidades que queremos generar y si las estrategias tanto de aplicación como de evaluación son realmente las que nos sirven porque los indicadores educativos que tenemos tampoco son tan fantásticos como para decir que tenemos que mantener el modelo para siempre; hace años se viene hablando de la necesidad de modernizar ciertos aspectos, de poner el foco en aspectos integrales del ser humano que no van a calzar con el modelo conocido hasta el año pasado, de exigencias curriculares. Creo que puede haber un cambio de todo el sistema y eso implica reencontrarnos como profes con una visión de educación más allá de la instrucción y ahí va a estar el desafío, ahora, ¿lo lograremos o no? va a depender los profes, las familias, del estado, del gobierno. ¿Se puede? sí, hay profes que ya lo están haciendo y he visto acciones en este último tiempo que son extremadamente creativas y útiles y que han logrado establecer aprendizajes en sus estudiantes sin necesidad de compartir una clase on line. No hay posibilidad de hacer calzar el modelo que veníamos trayendo a las necesidades que tenemos hoy día. No hay como hacer calzar las exigencias curriculares, hay que flexibilizar, adaptar y revisar.

P: La charla que se realizó este jueves se centró en el autocuidado y contención, ¿cuáles son los aspectos primordiales que debemos atender para cuidarnos y seguir apoyando a nuestros estudiantes?

D: Primero, el valor que tenemos como persona. Hay una idea de entregarse a los demás sin mirar lo que uno tiene que mantener para si, son ciertas bases; no puedo pretender realizarme solamente en lo que hago en mi trabajo o lo que yo entrego a mis estudiantes. Mi realización también tiene que ver con mi propia experiencia, lo que yo quiero, mis propios placeres, mi recreación, mi aprendizaje… Diferenciarnos con la necesidad profesional versus la necesidad personal, eso creo que no se puede perder ni diluirnos en esto…no podemos diluirnos en la angustia de los demás sin estar bien parados nosotros. Eso es lo primero. Cualquier profesor que se sienta burnout  respecto a su propia existencia o su propio propósito no está en condiciones de ir a entregar afuera; quien va a apoyar, quien va a aportar y ser muy bien recibido por la comunidad es aquel docente que tenga una base sólida personal y que pueda enfrentar las dificultades que están en el ambiente, tanto emocionales, sociales como físicas. Preguntarnos, ¿estoy en condiciones de soportar? y movilizarlo para algún lado; esa energía es la que debemos tener. Luego, en la actividad diaria ser cuidadoso con los tiempos de dedicación a la labor, no ponerse expectativas muy altas respecto a la calidad del material o la calidad de la clase e ideas que quiero transmitir en la clase; bajar esas expectativas priorizando el encuentro y mostrarse como un ser humano en ese encuentro, no estamos buscando súper profesores ahora, estamos buscando el mostrarse humano, cultivar la empatía y no entramparse con la idea de que tengo que guiar al pie a mis estudiantes si no que dejar espacios de libertad para orientar pero no hacernos cargo de todas las decisiones de los estudiantes ni de todos los estados de ánimo de ellos; para esto voy a necesitar ayuda, del resto del equipo, quizás realizar una derivación, ayuda de la familia y para eso tengo que pedir esa ayuda. Esto también es un acto de humildad, es decir, yo no puedo hacer más de lo que hoy estoy haciendo. Lo otro es actuar con un principio de buena fe y confiar en las familias de los estudiantes, por muchos problemas que se hayan presentado antes; confiar en las capacidades de sus estudiantes y en la hipótesis benévola del por qué su estudiante no se conecta a las clases y no quedarse con la idea de que es flojo, que no quiere, tiene que conectarse con hipótesis benévolas y desde ahí proponer acciones con autocrítica. De pronto la forma que tienen de comunicar el contenido no va a ser la más atractiva y los estudiantes se lo van a hacer ver, conductual o verbalmente y allí el profesor debe “darse cuenta” y tomarlo como un desafío interesante y no como una crítica para cambiar la metodología e ir probando otras, más lúdica, más participativa y soltar el control de la clase. Esas características ayudan a que el profesor se sienta en un ambiente más cómodo, que no sienta que toda la presión está sobre él, y desarrollar y despegar los recursos  probablemente tiene, quizás en el aula oficial las había guardado pero ahora es el momento de volcar la creatividad en su quehacer. También es cuidado personal el que se den cuenta que no pueden hacer todo solos, tienen que conectarse con sus seres queridos, tiene que cultivar vínculos, solicitar ayuda cuando lo requieran, asistir a estos encuentros de autocuidados que algunos organismos generan; se puede pensar que es ir a escuchar más de lo mismo pero en realidad tienen doble función porque por un lado está lo teórico pero por otro está el encuentro; al encontrarme con otros que están igual que yo, se genera un bálsamo emocional el saber que no soy el único, somos una comunidad que se afecta por las mismas cosas: Las dinámicas que se dan en estas charlas son muy interesantes ya que empiezan a compartir experiencias y esa reacción de reconocerse es muy real y ayuda mucho. Hay un efecto que está estudiado especialmente con las redes sociales que afecta especialmente a los adolescentes que es el FOMO (Fear of missing out), que es básicamente la versión moderna del exilio, que es uno de los dolores más grandes que tiene el ser humano; al sentirnos exiliados o únicos de una experiencia uno tiende a sentirse mal, porque nadie comprende o entiende por lo que yo estoy pasando. Entonces, cuando hacemos comunidad más allá del contenido, estamos haciendo parte a las personas de algo que es mayor y que todos compartimos, aunque ni siquiera hayas dicho una palabra. La comunidad reduce el efecto FOMO por el solo hecho de estar en un lugar donde otros sienten como yo o han vivido lo mismo; por eso los rituales como los velorios o ir a misa son tan potentes para el ser humano, porque nos encontramos con otros que nos aceptan y no cuestionan tu experiencia y más encima la comparten, es muy sanador. Entonces pasa que algunos profesores, en la idea de lograr la excelencia, se aíslan para solos hacer ellos la clase o no toman en consideración las experiencias de sus colegas y ahí el colegio tiene que cuidar e integrar a sus docentes, en una reunión virtual, con solo abrir el Zoom y encontrarse con 5 profesores y hablar de cualquier cosa, ya están dentro, perteneciendo a la comunidad y pueden surgir cosas hermosas o simplemente nos tomamos un café, este tipo de acciones deben proliferar y los profesores tienen que acudir. Aquel que se niega a acudir, probablemente esté haciendo algo en contra de su salud mental, por mucho que le guste estar solo, sí, hay momentos para estar solo, pero también necesitamos estar en compañía, estar en comunidad y eso es una principal alternativa digital hoy en día, quien se aísla no se está cuidando, se está maltratando.

P: Hace sentido lo que decías que hay que soltar el “control” y los profesores, en tiempos normales, lideran el aprendizaje en sus aulas. Ahora siguen liderando el proceso pero deben restar protagonismo, bajar el control y promover esta auto regulación.

D: Pienso en un grupo curso que tienen ciertas bases de auto regulación y van a funcionar bien dentro del “deber ser” y va a saber encontrar las respuestas y van a generar reflexiones interesantes porque además comparten con el profesor un vínculo. Ese vínculo, como haya sido generado, van a permitir que estas acciones sean más o menos fructíferas, eso es lo primero que puedo decir. Van a haber profesores que dicen “no me están haciendo caso” o “no llegan a mi clase” y yo me haría la pregunta, ¿qué pasaba antes de esto? ¿Qué pasaba el año pasado con ese curso y ese profesor?, ¿qué relación tenían? Porque evidentemente hoy las personas están actuando desde el afecto; si yo quiero a mi profe y me llama a una reunión, yo voy pero si me llama un profe que nunca atendió mis reclamos, mis necesidades, que era “pesado” o muy autoritario, que no propiciaba el dialogo,  no me va a gustar asistir y voy a encontrar excusas para no estar ahí, en su clase, porque tampoco voy a estar en condiciones emocionales para pasar un mal rato. Los profesores van a ver reflejado la historia de sus vínculos o confianzas. Muchos van a funcionar extraordinariamente bien, los van a ayudar, sin tantas exigencias y van a sentirse en apoyo con sus estudiantes, si lo necesitan, van a pedir ayuda para lograr esto. Van a existir de los dos tipos. Ahora, las características personales de los estudiantes dicen mucho y vamos a ver un continuo desde los sectores de estudiantes con menos desarrollo socioemocional a los que han tenidos más y probablemente vamos a ver que en ciertos sectores vamos a encontrar un desarrollo emocional mucho más interesante para enfrentar estos desafío, que en otros; desde las capacidades de escucha hasta el compromiso con las labores. Esto genera una reflexión a futuro, en el rol de líder, los profesores, deberían priorizar las preguntas interesantes para buscar la motivación interna de los estudiantes, no hay posibilidades hoy de hacer un locus de control interno así que dejaría fuera todo tipo de amenazas o castigos por si no hacen “la tarea” o se atrasan en ella, esto no es una opción acertada. Hoy en día hay que buscar la motivación y monitorearla, desde un liderazgo pedagógico y no una “jefatura”. El líder se da cuenta, no solo va y da solución, primero entiende y se conecta con el estudiante y busca estrategias democráticas para incluirlos. Todos quieren aprender, incluso el docente. Esto es un ideal pero la realidad no está exenta de dificultades; lo importante es movilizarnos para atender esas dificultades. Existen realidades muy duras de alumnos que no van a poder rendir y para ellos, quizás, signifique una pérdida del año escolar; en Arica niños están yendo a trabajar porque los papás están en cuarentena, ahí no hay ninguna posibilidad, por muy buen profesor que seas tú, que ese chico se quede en la casa haciendo las clases a distancia. Ahí solo queda aceptar esa realidad, pero pensando cómo mantengo a este chico para que no se nos vaya, aunque este periodo no va a estar, sin dejarlos del todo, hacerlo parte de las conversaciones, llamarlo por teléfono, activar el equipo de ayuda psicosocial de la municipalidad, lo importante acá es que los profesores tomen ese propósito: yo estoy aquí, puedo ayudarte, déjame ayudarte si quieres y de todo lo que yo te pueda enseñar, más bien enfocarse en acciones formativas más que contenido instructivo. Si nos vamos para allá podemos tener profesores súper capacitados. No centrarnos tanto en las falencias o las habilidades de cada uno que van a reflejar lo que ha sido su experiencia de vida, familia, no podemos abarcar tanto, pero esas acciones de líder educacional obliga a la toma de decisiones; voy a priorizar, qué necesita este curso de mí, no lo que yo necesito de ellos y ya cuando lo descubra, bueno, qué hago para que esa necesidad sea cubierta en parte, que puedo hacer yo o qué ayuda debo buscar y ahí se suelta el control, con esa sola reflexión, hasta dónde puedo ir yo, como docente y darnos cuenta que hay cosas que no puedo hacer y eso lo suelto, las dejo.

P: Dentro de la variedad de realidades educativas hay quienes tienen la preocupación por lo social, por el vínculo, y también están las exigentes en lo académico, ¿cómo mantener motivados a los estudiantes en todas las realidades? ¿Cómo los mantengo cercanos?

D: En ambos contextos la respuesta es la misma, buscando el sentido; qué sentido tienen las tareas, el estudio, qué sentido tiene hablar con el profesor de las emociones, cuál es el propósito final de esta aventura llamada educación. Ahí hay preguntas más filosóficas, ¿qué quieres llegar a ser? ¿Cómo quieres ser tú cómo persona? ¿Cómo quieres ser cuando tengas tu familia? ¿Qué valores son los importantes? Si los valores calzan con lo que te estoy entregando, entonces se van a motivar a seguir esta propuesta. Porque si yo te digo que para llegar a ser un buen profesional, que es lo que tú quieres, no yo, tienes que aprender cálculo, vas a ir a las clases de cálculo pensando en eso, no en la clase en sí, si no en lo que tú sueñas; vas a pensar que esto te permite ser un buen profesional. La intervención que debería hacerse en los colegios es preguntarle a los estudiantes, de aquí a 10 años más, ¿qué quieres ser? cómo quieren ser como pareja, amigo, padre, como profesional, como te imaginas, qué características necesitas para ello y darles contexto de acuerdo a sus intereses. Esa es una capacidad magnífica que tienen los profes, el poder vincular lo cotidiano, el aprendizaje en contexto, con los sueños e intereses y darle forma, esa es la educación. Hay que volver a replantear las preguntas y escuchar lo que niños, niñas y adolescentes tienen que decir. Se parte por escuchar las necesidades y hacer la conexión con la realidad. Se puede. Hoy los jóvenes tienen la necesidad de educarse, desde una perspectiva crítica, eso existe hoy, más que nunca, porque se dan cuenta de que al escuchar a “expertos” no se cumple lo que dicen y están en búsqueda de verdades, desde todas las áreas del saber. Hay que darle sentido a la experiencia educativa, si no se hace, es agobio, se pierde el interés.

P: En la necesidad de buscar el sentido y el vínculo, ¿cómo podemos abrazar a la distancia?, ¿cómo hacemos llegar el sentir, el cariño y la preocupación por cada uno de nuestros estudiantes?

D: Tengo una posición muy personal al respecto. Creo que los abrazos no son equiparables con otro tipo de intimidad, el mirarse cara a cara es invaluable y no hay nada que se le compare en valía y que pueda ser reemplazado. Por eso la tecnología no ha podido reemplaza los vínculos familiares ni relacionales aunque hoy la tecnología permite mucho, no lo logra porque no es humana y los abrazos son profundamente humanos. Lo que sí se puede hacer, de acuerdo a mi perspectiva, es ser totalmente explícitos en el mensaje afectivo. No tenemos tiempo de simbolizarlo ni de esperar que el otro se dé cuenta, hay que decirlo concreto, con las palabras que tienen que decirse. En mi experiencia de asesor colegios me ha tocado ver casos en que la psicóloga está llamando a las casas y luego me dice “es que se sienten mal”. Yo les propongo hacerle preguntas: “¿te sientes importante para mí?” porque yo te estoy llamando porque eres importante para mí, es así de textual, es una bomba para que no haya lugar a interpretación. Yo te llamo porque me preocupas, porque eres importante para mí. Decirle a una persona que “tú eres importante para mí” no deja lugar a dudas, la otra persona puede sentirse o no pero ya te di algo muy potente.

P: Esto nos descoloca porque no somos una sociedad especialmente afectuosa. Remece pero deja una bella sensación…

D: Así es, por eso en las charlas, al final, dejo que escriban lo que quieran y muchas veces son agradecimientos, y eso me llena. Son muestras de cariños, una vez me dijeron lo máximo “gracias por existir”…

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